Hoy es el examen profesional de mi novia, y aquí estoy esperando muy nervioso afuera acordándome de lo nervioso que estaba yo ese día que me casé con mi carrera.
Sus circunstancias son distintas a las mías, sin embargo sí me consta que el sentimiento ambivalente, los remordimientos y la inseguridad afloran y pegan donde más duele aun siendo bueno el resultado.
Por eso espero afuera del edificio: para dar tiempo de que digiera todo y poder recibirla de brazos abiertos.
Y pase lo que pase yo estaré para apoyarla y ofrecerle un bonito día de paseos y ternura al lado de la familia.
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