lunes, 17 de marzo de 2014

Nuestra Gens

Durante toda la tarde y parte de la noche, convivimos en casa con buena parte de mi familia paterna cercana y mis tíos y primos segundos de Nayarit.
Son contadas las ocasiones que las dos ramas del clan se reúnen, pues la mera verdad entre ambos rebasamos las 100 personas sin contar a la cuarta generación que ha estado comenzando a formarse en los últimos años (imaginen el tamaño de semejantes festejos, la última vez que vinieron todos rentaron un camión entero).
De hecho es tan poco usual vernos que aún no termino de aprenderme los nombres de todos, y hace falta mucho más tiempo (y stickers de "¡Hola!, mi nombre es...") para de verdad conocernos.
Al principio es algo incómodo ver como tu familia a totales desconocidos, pero después de apreciar las grandes similitudes y de escuchar las anécdotas de nuestros padres y abuelos de aquellos tiempos ya lejanos de cuando existía una convivencia íntima, es cuando los genes resuenan y los lazos son más fáciles de apreciar.
Igual y ahora que ya tengo más confianza de decir las cosas derecho a mis padres, podamos organizar una reunión familiar con este formato para promover la preservación de nuestra propia historia. Tristemente la de nuestros tatarabuelos inmigrantes chinos paternos e indígenas maternos se perdió en medio de cartas sin traducir, apellidos falsos, historias a medio contar y nociones vagas.

No debemos permitir que nuestra Gens cada día se haga más pequeña y desunida

1 comentario:

Gary Rivera dijo...

Tener una familia numerosa es chevere! Te envidio.