Ayer por la mañana, cancelando mi sesión de gimnasio y empezando desde las 7 a acomodar información en tres libros de Excel de manera simultánea para el informe mensual de la chamba, sufriendo al ver cómo con el paso de las horas aún no veía cercano el final de la tarea, y que en cosa de nada ya me tenía qué ir arreglando para que el tránsito de hora pico camino al trabajo (ya por fin me soltaron el maldito coche) no me retrasara otra vez en el inicio de mis labores...me dí cuenta que las advertencias de mis maestros y demás mayores finalmente se cumplieron: llegué a la edad en la que el tiempo se va volando, no rinde mucho y su valor va a la alza cada día que transcurre.
Y sé muy bien que este apenas es el principio, pero carajo, es más impactante que la neuritis del ciático que me pegó el año antepasado. Ahora sí me cayó el veinte, peor que con las bodas, mi baby fever y mi cambio laboral.
2 comentarios:
Eso quiere decir que como las frutas, has madurado.
Creo que soy de las personas que siempre tienen prisa pero tienen tiempo para todo (menos para hacer ejercicio prefiero dormir), aprendí a lidiar con el tiempo viviendo en el DF.
Salu2!!
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