domingo, 27 de octubre de 2013

El abrazo que lo cambió todo

Ayer por primera vez en mi carrera me nació abrazar a un paciente mío cuando lo oí razonar con voz entrecortada el poco sentido que ya le hallaba a la vida enclaustrado y privado de toda fuente grande o pequeña de placer.
Si de por sí me parte el corazón confortar viejitas que lloran el abandono de sus familiares, ahora sé lo terrible que es escuchar a un anciano confesarte que todas las noches le ruega al señor en sus rezos que por favor ya se lo lleve...


Creo que a raíz de esto comenzaré a visitar a mis abuelas por mi cuenta, y le pediré a mi patrona que comencemos a pensar en planes para presionar al patronato de ancianos que se tomen más enserio la necesidad de sacarlos de esa cárcel repleta de moscas...

2 comentarios:

Gary Rivera dijo...

Caray! es muy fuerte lo que me cuentas!
debe ser muy doloroso! Me imagino que por eso van formando ese escudo ante el dolor ajeno que tienen los medicos, para poder trabajar sin exponerse mucho al dolor ajeno.

D3 & EGOSELF dijo...

Si estando uno joven y con fuerzas fisicas luchar contra la depresión es muy dificil, no me imagino lo horrible que debe ser cuando uno llega a esa edad, y la familia lo olvida a uno. Espero logren hacer algo para ayudarlos.