De entre las cosas que estuve meditando estos días, estaba la posibilidad de aprovechar la moda local de los paseos colectivos en bicicleta y comprarme un modelo simple para pasearme los fines de semana por la ciudad.
No fué sino hasta el sábado por la tarde que me armé de valor, elegí un modelo y pedí que se le agregaran aditamentos extra. Por consejo de mi padre (ciclista urbano por necesidad en su juventud)
pedí que fuera de freno a contrapedal y sin velocidades.
Al salir del taller me puse muy nervioso al ver la gran cantidad de carros que abarcaban todo el carril derecho, pensando que nadie me tendría consideración alguna un vez que me uniera al tránsito; zigzagueé un poco al principio debido a que no montaba una bici real desde el '96 y me costó un poco de esfuerzo extra mantener mis brazos firmes en el manubrio, sin mencionar que me faltaba mucho por recobrar el equilibrio que solía poseer para hacer señas de paso a los conductores con un brazo y que era la primera vez que pedaleaba en una bicicleta sin frenos de manubrio (glup).
Tardé cerca de 20 minutos en llegar a mi casa lleno de sudor y con las manos temblorosas por una extraña combinación de miedo, emoción y muñecas mal dobladas en todo el camino, pero bastó un paseo para mas o menos quitarme el óxido de encima y conocer un poquito más a mi nueva compañera de paseos.
La mañana del domingo (estúpido domingo) me levanté muy temprano y me alisté para hacer una compra en otro taller en el centro, y de paso dar un recorrido muy largo en el regreso a casa buscando avenidas poco transitadas para irme con mas calma; compré un casco para completar mi equipo básico, y a partir de entonces viajé un poco más despacio para regresar a casa tres horas después con un dolor espantoso en el trasero y los muslos (hasta parecía el primer día de clases de spinning).
De momento tengo muy buenas impresiones de mi vochito de dos ruedas (creo que así lo llamaré), y tengo la sensación de que este será un otoño muy colorido ahora que tendré la oportunidad de ver el exterior con más frecuencia.
3 comentarios:
Jajajaja bueno yo uso la bicicleta estacionaria, y me ayuda mucho para controlar mi obesidad galopante! Jajaja Me relaja, aunque claro, aquí en lima manejar bicicleta es peligroso, no tenemos respeto por los ciclistas y es un poco peligroso.
Es un buen ejercicio sin duda.
Sí...con ganas de ponerles un asiento más cómodo. Las que rentan en el DF están bien incómodas y pedaleas mucho pero no avanzas jaja.
Disfrútala!!
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