Mi trabajo paga poco, me hace moverme en autobús cargando una mochila de 20 kilos y los jefes que me mandan desde las oficinas centrales son unos simios carentes de criterio y flexibilidad. No es perfecto, no duraré por siempre, pero mi lugar ahora mismo es ahí.
Para mí ese trabajo donde visito ancianos, asesoro a sus cuidadores, hago expedientes clínicos con valor legal en los hogares de niños, doy pláticas de autocuidado, me doy la libertad de mejorar los esquemas medicamentosos mediocres de mis colegas y puedo darme la libertad de tardarme hasta una hora en dar una consulta y escuchar al paciente...ése no es el "trabajo de juguete" que todos lo acusan de ser.
Yo soy feliz, me hace aún más feliz y agradecería mucho que de perdi no sobajen aquello que me hace feliz y hago con mucho amor...
2 comentarios:
Bueno mientras te haga feliz y tus necesidades estén satisfechas no te hagas bolas y sigue haciéndolo! Un abrazo! El mundo necesita mas gente como tu!
Siempre habrá alguien diciendo que no ganas lo que deberias ganar y queriendote ver como menos por ello. Otros, se la pasarán diciendo que haces mal las cosas a pesar de que las haces bien. A la mierda con ellos. Estás para seguir tu vocación y tú mismo medir tu profesionalismo, no para quedar bien con ellos.
(¿Mochila de 20 kilos? ¿Es una de esas de los Cazafantasmas o qué?)
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