Antier tuve otro arranque de ira. Mientras estaba dando una plática de sexualidad en la que hice mucho hincapié en las definiciones de acoso y abuso sexual a un grupo de pubertos hijos de presos, en eso una niña me entrega un papel que alguien del lado de los varones arrojó en ese momento: en el decía "Fulanita y Fulanita, ahora ya sé cómo se los haré." Omití la parte de los nombres, leí en voz alta y gritando pedí al autor que diera la cara.
Al no ver respuesta alguna, me salió del alma un rant furioso de que cómo era posible que justo después de que les explicaba por qué no es correcto hacerle esas cosas a una mujer, a sus compañeras les hicieran eso a sabiendas de que aparte de que podría costarles la expulsión, allá afuera en el mundo real aparte de que podrían levantarles un proceso jurídico el padre, el hermano o el tío los podía matar de enterarse, aparte de que el contenido de esa carta obscena hasta podría interpretarse como una amenaza de violación.
Les dije lo poco hombres que eran, que si no tenían los huevos de pagar por sus idioteces nunca en la vida estarían listos para conocer la intimidad con una mujer por sus propios méritos, que eso lejos de hacerlos ver atractivos los rebajaba al nivel de cualquier vago de la calle sin razón de ser en la vida, que en mis tiempos a nosotros nos enseñaban a respetar a la mujer a base de golpes y cachetadas hasta que finalmente entendías el mensaje...en fin.
Levanté el reporte de lo sucedido y la próxima semana que los vea me los voy a cagotear de nuevo y los amenazaré de que si llego a saber que vuelven a faltarle el respeto a alguna niña, nunca los dejaré en paz hasta verlos lejos de ellas.
Creo que es tiempo de acordar una junta con esas madres perezosas y mediocres que "crían" semejantes cuervos.
2 comentarios:
Lo peor, es que hay lepas que se sentirían "piropeadas" con una pendejada asi.
¡Muy bien! Les hace falta que alguien les hable con huevos para que aprendan, te felicito.
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