Hoy llevé a cabo la última sesión de pláticas de sexualidad en uno de mis internados, y como lo prometí la temática iba a ser sobre enfermedades de transmisión sexual (ETS's).
Abrí empezando por hacer un esquemita que ilustra lo extenso que puede ser nuestro historial de parejas sexuales si nos detenemos a pensar en las parejas que a su vez nuestros compañeros también tuvieron antes que nosotros, y al principio todas las generaciones de muchachos quedaban con eso enganchados. Pero la cosa comenzaba a diferir al iniciar la plática sobre las enfermedades.
Los chicos de primero de secundaria se ponían muy morbosos al ver las fotos de llagas genitales, chancros, tumores, condilomas, ladillas trepadas a los vellos púbicos, secreciones patológicas y demás secuelas que explicaba. No se tomaban muy enserio la clase, al grado que a cada rato interrumpían dándose de zapes entre ellos y señalándose unos a otros cada que mencionaba alguna enfermedad en particular; fue tanto el ridículo en el que me ponían que la profesora acabó por sacar del salón al más desobediente de todos que ni dejándolo parado durante la sesión se aplacó.
Los de segundo año fueron más disciplinados, me hacían preguntas y lo que no entendían o ignoraban los invité a señalármelo como tema desconocido para profundizar más a fondo.
Los de tercero fueron el reto de los de primer año, pero recargado, pues había mocosos que hasta bajaban la mirada bajo la excusa de que las fotos les revolvían el estómago, se burlaban entre ellos y hasta hubo dos cabrones devergonzados que se echaron al suelo cual perros que requirieron que les alzara la voz para que se sentaran derechitos en sus pupitres.
Llegando al tema de VPH, Hepatitis B y C, y VIH/SIDA tuve qué bajarle al ritmo y cerciorarme una y otra vez si me estaban prestando atención; las otras enfermedades no eran nada difíciles de entender, pero esas en particular eran las que a mi juicio sería imperdonable que salieran sin saber nada sobre formas de contagio, complicaciones y diagnóstico. Ya se imaginarán mi cara de gorila encabronado en fin de semana en el zoológico de Chapultepec cuando al hacer preguntas al azar, los oía sacarse respuestas absurdas del sombrero sobre algo que había dicho un minuto atrás creyendo ilusamente que me iban a hacer pendejo A MI. Desde entonces a todos les soltaba la amenaza de que no iba a dejarlos salir del salón de clases hasta que por fin entendieran bien de qué carajos les estaba hablando; y hasta que veían ellos solitos que no iba a parar de acosarlos después de 20 minutos de quedarnos atorados, ya se tomaban enserio mi método y me pedían que se los explicara de nuevo con otras palabrotas y con bolitas y palitos en el sentido estricto de la palabra. Después de mucho insistir ya por fin se aprendieron las formas de contagio de Hepatitis y VIH, la diferencia entre el VIH y el SIDA, qué demonios es una inmunodeficiencia, las complicaciones de un VPH con condilomas malignos en el hombre y la mujer, cómo es que una aguja contaminada de hospital, drogas, piercings o tatuajes puede infectar, qué es el periodo de ventana, y que chingados es la cirrosis esa que según el ogro del doctor también era una causa de muerte en la Hepatitis C.
Acabando en cada salón, nunca faltaba un muchacho que argumentaba que seguro si iban a pedir condones a la clínica o unidad de salud con los médicos pasantes seguro se iba a saber el chisme en todo el pueblo. Yo ya entrado en calor después de batallarlos por toda la mañana les decía al chile algo que terminaba por convencerlos: "Aquí entre nos, la gente del pueblo siempre odia a los médicos pasantes, y nosotros la neta los odiamos de vuelta por la forma en que nos tratan; queremos acabar cuanto antes nuestro trabajo ahí para largarnos y no saber más de ellos, y eso implica que ni compartimos chismes ni queremos involucrarnos con las personas que nos hacen la vida de cuadritos, y parte de cumplir con nuestro trabajo requiere que repartamos chingos de condones y métodos de planificación familiar a cuanta persona se nos pare enfrente aún si no es del rancho para que nuestros jefes no nos la hagan de tos. Si ustedes llegan (pero por favor que no sea en la madrugada) y nos piden condones, les juro que hasta les damos extras con tal de que no embaracen a la chamaca, porque lo último que queremos es una embarazada más a nuestro cargo, y peor, una embarazada de alto riesgo por ser menor de edad a la que tenemos qué rogarle que se venga a checar. Así es como ustedes salen ganando, y nosotros también."
Solo espero que no echen en saco roto todo lo que les dije estas semanas, que se sepan cuidar bien de aquí en adelante, y que los médicos pasantes de estas nuevas generaciones no me terminen colgando por revelar este "secreto de Estado" sobre cómo pensamos y nos sentimos cuando es la época de servicio social XD
Aún me siento jodidón después de aventarme esta chambota tan importante, y creo que dormiré temprano para recobrar fuerzas. Mañana me espera una ronda de consultas y una plática para viejitos donde sé que la tendré más facil.
2 comentarios:
Que tarea tan complicada tienes a cuestas. Los chamacos de hoy fueron paridos en un enojo del diablo, ¡Que horror!
Parece mentira que a veces lo niños no entienden la importancia de este tipo de charlas, yo a mis técnicas las atormento con los embarazos no deseados y le cuento la cantidad de cosas que les va a pasar con un embarazo no planificado. Espero que tus alumnos entiendan y pronto!
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