viernes, 1 de febrero de 2013

Porque también son nuestros

Todos los días desde hace ya un tiempo, me he dado cuenta que hablar de nuestra triste realidad se ha tornado una necesidad. No solo hablo de la violencia que impera actualmente en gran parte de la República Mexicana, sino del desempleo, deudas, pérdidas materiales, enfermedades y temores varios; confieso además (aunque ya lo saben ustedes bien) que yo soy muy propenso al pesimismo, pero siempre argumento que para todo hay una razón, y para lo que no siemplemente es un hecho inevitable de la vida.

Hoy en cambio para mí fue un día que me devolvió un poco las esperanzas, pues en una junta que tuve con la "mafia de la caridad" un miembro nos dió un discurso bastante bonito sobre que al ayudar a nuestros niños, viejitos y enfermos, no lo debemos hacer solo por sus situaciones precarias, sino porque son parte de nuestra comunidad, y como tales debemos sentirnos obligados a prestarles auxilio como lo haríamos por nuestra propia familia y demás seres amados.

Me hace muy feliz mi trabajo, pero creo que me hace más feliz darme cuenta que hay una parte de mí que aún está dispuesta a creer que de la misma forma en la que la vida tiene de default muchas chingaderas, solo basta un poco de voluntad por hacer las cosas bien para contrarrestar (en parte) la miseria.


Creo que con este lindo pensamiento en la cabeza, trabajaré con más entusiasmo este mes y los que se vienen.

1 comentario:

xhabyra dijo...

ah que seria del mundo sin la gente de va por ahi dando discursos bonitos.

Xhaludos!