Lo resumiré de la siguiente forma:
El viernes precalenté con una posadita a la que me invitó un compañero de trabajo, y fuí nomás para pasar el rato y de paso ver si me podía adaptar a medios ajenos a los míos; no fué muy de mi gusto la música de elección (pinche Jenny Rivera, abundas por todos lados), sigo teniéndole fobia a la idea de bailar en público, y fué extraño al principio estar enmedio de conversaciones sobre situaciones y personas que me eran totalmente desconocidos, sin embargo al cabo de un par de horas agarré algo de confianza y con la ayuda de mi buen amigo, el tequila, me brotó el lado amigable y reí hasta quedarme afónico de cada chiste y anécdota que me contaban. Procuraba hablar poco de mí y limitar mi consumo a 7 shots, porque a final de cuentas nunca sabes con quién te toparás más adelante o en qué circunstancias.
El sábado que fué cumpleaños de mi madre, desde la tarde hasta entrada la noche me la he pasado recibiendo gente en mi patio con abrazo y beso/palmada de espalda desde mi abuelita, tíos, primos, amigos súper íntimos de nuestra familia y sus hijos con los que me crié y compartí mucho hasta la fecha. Uno pensaría que tratándose del día de una dama tan especial la cosa sería tranquila, pero mamá siempre ha sido una mujer sociable en todo tipo de contextos; estando ya en la confianza de nuestros círculos más íntimos podíamos hablar casi de cualquier tema, oír música desde la sesentera hasta una que otra contemporánea (aunque me gustó mas la selección setentera de papá), comer harta carne asada sin miedo al qué dirán, reírnos todos de los albures que a veces se le escapaban a mi viejita, recordar todos juntos anécdotas de nuestras respectivas infancias y tiempos de juventud, y sobre todo más risas que las de la noche anterior.
Tuve qué retirarme mucho antes que todos los invitados porque tenía en agenda una cita que se había postergado un par de semanas. Fuimos a ver El Santos vs La Tetona Mendoza, y para cada pedrada que don Trino le pegaba a la sociedad mexicana o la cultura popular (me mató el tratamiento que le dió a La Maldita Lisiada), nosotros también teníamos nuestro respectivo comentario, respuesta o complemento que nos hacía parecer un par de locos enmedio de tanta sátira ya de por sí surreal.
Ya bien ambientados salimos a cenar, y con micheladas en mano le tiramos mierda a cada elemento malo de nuestras respectivas vidas, subrayando que le pese a quien le pese tenemos el pinche derecho a ser felices sin rendir cuentas a nadie ni cumpliendo expectativas ajenas.
No fué como mis citas con final feliz de Flirt Gal, pero acordamos hacer ésto más seguido con eso de que coincidimos mucho en ideas que quizás a nuestras otras amistades les inspiraría el deseo de crucificarnos. Es bueno cambiar un poquito de aires e ir más despacio, que al fin y al cabo la idea principal es ir conociendo más a profundidad a gente nueva y gente vieja que por años no intimamos más allá de un "quiuvo" o "like" de Facebook.
Ayer por la tarde salí a verme con uno de mis hermosos sobrinitos, en compañía de su abuela (madre de mi mejor amiga, quien de momento está ausente). Nuestra cinta de elección fué El Hobbit (esperen más adelante la crítica de las películas de fin de semana), y tras salir de la sala con las pupilas dilatadas, el moco aún escurriendo y tarareando el lamento de los enanos, pasamos a comer y ponernos más al corriente de nuestras vidas ahora que había transcurrido medio año desde la última vez que nos encontramos; a cada uno le hice entrega de un detallito de mi parte junto con un cálido abrazo, esperando que el trabajo y el bolsillo no sean impedimento este año que viene de convivir más, dándole variedad y riqueza a nuestras vidas.
Ya por último, llegando a casa alisté el patio para recibir invitados bienqueridos (entre ellos mi pinche compadre el bataco y Teresa), y como las últimas sesiones lo han demostrado el hecho de que todos seamos de carreras distintas y nos frecuentemos poco no es impedimento para hablar largo y tendido por horas sin parar. De hecho esa clase de reuniones como han visto en todo este post son las más terapéuticas para mí ya que puedo incluso autocriticarme o compartir ideas tabú con más gente que tiene conmigo el común denominador de despreciar las etiquetas y las hipocrecías cotidianas.
Entre cervezas, tacos, desprecio al sobreuso de memes, temas varios y algo de cine de horror clásico de la serie B recibimos el inicio del 24 de Diciembre, y aunque el frío y la necesidad de levantarnos temprano tuvo qué cortar la reunión, existe la promesa de darle seguimiento este jueves. Veré si puedo invitar a alguien más a unirse a nuestro alegre grupo de ociosos.
En fin, tengo muy grandes expectativas de lo que será esta noche entre familia paterna y materna. Yo espero seguir de este buen humor aún pasadas las fechas inhábiles.
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