lunes, 10 de diciembre de 2012

Rásquele, mi músico

Hoy en la fiesta de cumpleaños a la que asistí de improviso, tuve la oportunidad de pagar por primera vez (con cuenta dividida) a un dueto de músicos que pasaban de casualidad por ahí no solo las reglamentarias mañanitas, sino además canciones de mi elección para mi propio entretenimiento.

No soy muy adepto a la música norteña o de banda, pero descubrí además de que mi papá me influenció mucho con las canciones de su beneplácito, que no es lo mismo tener unas bocinas y un playlist previamente armado, a dos intérpretes que pelona e improvisadamente se avientan el palomazo con tal de dejarte satisfecho, sonriente y con ganas de pedir una canción más para acompañar la bebida y las risas entre amigos.


A lo mejor y un día me animo a contratar a unos mariachis o una banda. Ésta gente hace un trabajo noble y bonito, y merecen que se les reconozca su talento de animar con notas musicales.

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Es muy padre escuchar a los mariachis. Uno de mis anhelos es que un día me lleven serenata a mi balcón aunque no tenga.

:)

Gary Rivera dijo...

Jajajaja te imagino! El marichi y las serenatas en general me hacen siempre pensar en MExico! En su gente, en pedro infante y ese acento tan bonito del mexicano!