No soy muy adepto a la música norteña o de banda, pero descubrí además de que mi papá me influenció mucho con las canciones de su beneplácito, que no es lo mismo tener unas bocinas y un playlist previamente armado, a dos intérpretes que pelona e improvisadamente se avientan el palomazo con tal de dejarte satisfecho, sonriente y con ganas de pedir una canción más para acompañar la bebida y las risas entre amigos.
A lo mejor y un día me animo a contratar a unos mariachis o una banda. Ésta gente hace un trabajo noble y bonito, y merecen que se les reconozca su talento de animar con notas musicales.
2 comentarios:
Es muy padre escuchar a los mariachis. Uno de mis anhelos es que un día me lleven serenata a mi balcón aunque no tenga.
:)
Jajajaja te imagino! El marichi y las serenatas en general me hacen siempre pensar en MExico! En su gente, en pedro infante y ese acento tan bonito del mexicano!
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