Esta semana ahora sí hubo mucho tiempo para ver películas muy bien acompañado en todas las ocasiones, y antes de que me dé más hueva les daré una crítica breve, pero concisa de cada una:
El sábado en mi cita ví El Santos vs La Tetona Mendoza, y aunque la premisa es muy sencilla (un pleito de amantes llevó a una crisis monetaria zombie al país, lo cual trajo consigo una dictadura chichoneril que representa la batalla de los sexos), la crítica de Trino de sus tiras se aprecia sin que tampoco uno como mexicano (a menos que seas de esos que por todo les gusta indignarse) se sienta ofendido (de hecho la chica y yo siempre teníamos algo qué agregar a cada chiste y alusión).
Sentí que duró poco, pero una película que tira a matar a la Rondalla de Saltillo, al mexicano promedio, al gobierno, al meme de la Maldita Lisiada, al Club Atlas y a nuestra doble moral siempre será digna de que le invierta dinero (siempre y cuando sea animada y no cualquier churro pretencioso del cine nacional como el que más adelante les presentaré).
El domingo en compañía de uno de mis sobrinitos y su abuela, el turno era de El Hobbit: Un Viaje Inesperado. Yo confieso no estar tan bien versado en la obra de Tolkien, que sólo conozco las películas animadas de los 70's y las de la trilogía del Señor de los Anillos, pero eso no me impidió en lo absoluto disfrutar de la atmósfera de cuento de hadas de esta cinta.
Dragones, reyes caídos, juramentos de venganza, príncipes desterrados, montañas vivientes, secuencias de acción, canciones de añoranza al hogar, paisajes preciosos de Nueva Zelanda, y un poco de chovinismo y xenofobia para darle más pique a la historia crean un plato suculento.
A mí en lo personal no me pesaron las 3 horas de duración, pero mejor piénsalo dos veces si eres incapaz de prestar mucha atención, te desespera no saberte el nombre de todos los enanos o de plano el género de fantasía no es lo tuyo.
Y anoche que hicimos proyección de películas al 2x1 en mi casa con alcohol, sushi y demás (la báscula me lo reclamará, pero valió la pena), ya sabíamos de antemano que era mala la peli, pero fué aún más divertido comprobarlo y burlarnos de ella en grupo.
Alfonso Arau en su momento se defendió (y creo que aún lo hace) argumentando que su película más que retratar al Zapata histórico, retrata la figura mítica, y que a final de cuentas es su película y puede hacer con ella lo que se le pegue su rechingada gana; pero eso de que Zapata sea literalmente un mesías de los dioses prehispánicos, con poderes sobrenaturales con influencia en el clima, animales y hasta teletransportación incluída, entrenado por una bruja obsesionada con bailar La Macarena (no bromeo), con una esposa que no engorda por más hijos que le avienta, Carmelita Salinas albureándose a figuras históricas, Jesús Ochoa en su usual papel de hijo de puta como Victoriano Huerta, con una edición pésima que hasta duele en los ojos al haber malas transiciones de escenas, con una Lucerito con un acento español risible y una escena de sexo más breve (pero menos explícita) que una eyaculación precoz de plano se me hacen imperdonables.
Eso sí: aprendimos que a principios del siglo XX las máquinas de escribir eran tan prácticas que podías redactar crónicas de una batalla enmedio del fuego con esa madre sobre tu regazo a manera de laptop, y hasta sobre una roca en un río.
Por último, rematamos la velada con este churro que a pesar de que está basada en la obra pseudoliteraria de un farsante que se hace llamar cazafantasmas, tiene una mejor edición que Zapata.
Sí: aunque se supone que ocurre en los 80's y no pudieron ambientar las locaciones con taxis, placas y casetas telefónicas de la época, creo que podemos perdonarla porque los personajes dan risa de lo mecos y pendejos que son, por la autopromoción descarada de Carlos Trejo, las groserías y amenazas de muerte que se avienta el "mostro" cada que posesiona a alguien, la ridícula cantidad de gente que se muere sin que ningún poli haga acto de presencia, lo mucho que se sacude la cámara y la delicia de que quedarnos a ver la enorme lista de gente acreditada al final de la película nos haya causado tanta gracia porque sentíamos que los pobres músicos del soundtrack seguro decían que ese era el punto más bajo de sus carreras (que hacen un buen trabajo, ya enserio).
Véanla para reírse como no lo han hecho en toda su vida: no se arrepentirán.
Ahora, un minuto de silencio por Angélica Aragón y Fernando Luján, que seguro por pagar la renta en ese entonces aceptaron aparecer en esta mierda azucarada u_u




1 comentario:
Haré caso a mi subconsciente que dice que lo piense bien antes de ver películas cuyo nombre nomás no me llama la atención jeje.
Saludos.
Publicar un comentario