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No necesito entender la letra para comprender que el ritmo del tambor que asemeja un corazón, las notas del violín, el órgano, los silbatos, la flauta autóctona, las matracas, la guitarra, el bajo y el piano en conjunto con la voz de la Srita. Chachian no solo ilustran como el título sugiere los motivos y la sensación que a uno le envuelve ignorar por un instante toda negatividad y solo mirar al frente dejándose llevar por todos los elementos buenos de la vida, o que ese sentimiento se puede también compartir sin perder el más mínimo ápice de harmonía interna.
Naturalmente que hay melodías y canciones que nos llegan a profundidades más grandes que otras, pero creo que esta es la segunda hasta el día de hoy que más que tocar el fondo de mi ser, lo traspasó y me permitió ver cosas que no sabía de mí mismo...como por ejemplo que mi sonrisa puede durar más de 3 días consecutivos si recuerdo lo que es estar en paz.
Quizás un día por fin tenga la letra en mi poder o aprenda portugués brasileño decente para por fin complementar esta belleza de canción, pero dudo mucho que su efecto en mí cambie.
Cada que la escucho me acuerdo mucho de esos amaneceres en el campo, de viajes a grandes distancias lejos del hogar, de abrazos memorables, de compañias gratas y de momentos de soledad plena...recuerdo que la felicidad está en mí y nunca se va, solo se esconde en mi interior.

1 comentario:
La felicidad nunca se va, a veces se duerme pero basta un momento para despertaría.
Saludos
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