martes, 7 de agosto de 2012

Hacedor de lluvias


De acuerdo a los mitos del Lejano Oriente, el dragon es la criatura espiritual y terrenal por excelencia que desde tiempos inmemorables es el amo y señor del y los cuerpos pequeños y grandes de agua.
Aunque capaz de hacerse invisible a voluntad, o incluso cambiar de tamaño a conveniencia, este ser imponente pasa la mayor parte del tiempo sumergido en el rio o lago de la region que domina, para posteriormente ascender a los cielos cubriendolo todo en la niebla de su aliento, o desgarrando las nubes de lluvia a su paso dando lugar a las precipitaciones, a veces dando paso a truenos que al caer sobre lagunas rompen los huevos que desoban por temporadas, dejando salir cientos de crias que surcan los cielos como su progenitor.
Si un tornado es avistado, sin duda en su interior yace el gran señor haciendo sentir su presencia y su colera sobre todo aquel que perturbe su sueño.
Pese a su indiscutible rol como fuerza imparable de la naturaleza, se le ha venerado por siglos por ser el patron de muchas pequeñas y grandes civilizaciones que sin sus grandes favores jamas hubieran visto brotar un solo grano de arroz. Y aunque tambien su imagen ha sido empleada como simbolo de sabiduria, paciencia, buena suerte y reinado legitimo, su atributo y asociacion mas grande ha permanecido constante por los siglos.


Hoy no pude evitar preguntarme si nuestro benefactor local se habra sentido particularmente generoso, o si su eterna disputa con Tlaloc en estos terrenos tuvo una corta tregua.

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