Y justo como lo predije, hoy que mi tía y mi primo nos visitaron para entregarnos una invitación a la fiesta de despedida de su futura esposa se me hizo la odiosa pregunta de para cuándo.
Lo bueno es que cada día se torna normal la respuesta de "¿para qué?".
Lo bueno es que cada día se torna normal la respuesta de "¿para qué?".
No hay comentarios:
Publicar un comentario