Recuerda compadre: la felicidad y la eventual dilución de la ira no dependen de la presencia o ausencia de una persona en tu vida, de un título o de los bienes que tengas entre tus manos, sino de que te permitas ver las cosas menos mierdosas de la vida y concluir que al final todo eso es pura puñeta mental.
Eventualmente hasta las cicatrices las aprendes a ignorar y los tropiezos del ayer se tornan conocimiento invaluable.
Eventualmente hasta las cicatrices las aprendes a ignorar y los tropiezos del ayer se tornan conocimiento invaluable.
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