Estaba hoy en clase (que por cierto, ya somos solo doce cabrones y la neta así es más cómodo) cuando de repente el doc de turno recibe un mensaje en su teléfono. Todo mundo se le quedó mirando raro salvo por mí y dos compañeros más que su tono de aviso era un midi del juego Contra del NES. Mi compañero de al lado no se guardó su opinión de aquello para sí mismo y me comentó que por ese tono, uno subsecuente del tema musical de Robotech y su forma de vestir poco ortodoxa para un médico especialista joven (digamos un poco más liberal que lo que viste House) le daba la impresión de que el hombre era un poco infantil. Claro que al instante hablé a su favor respondiendo que lejos de ser infantil eso es ser honesto consigo mismo aparte de tener muy buen gusto.
Incluso hasta terminando la clase conversamos brevemente sobre ñoñeces, los conflictos con los compañeros cuando uno hace evidente su geekness y los inconvenientes de que con nuestro título debemos guardar ciertos arquetipos de comportamiento, apariencia y lenguaje cuando en realidad no somos distintos de ningún otro ser humano.
Digo, si unos doctores tienen derecho de irse en chinga a un bar a ponerse pedos a gritarle a un televisor en un juego del equipo local, nosotros también tenemos derecho a regodearnos de otros menesteres.
Incluso hasta terminando la clase conversamos brevemente sobre ñoñeces, los conflictos con los compañeros cuando uno hace evidente su geekness y los inconvenientes de que con nuestro título debemos guardar ciertos arquetipos de comportamiento, apariencia y lenguaje cuando en realidad no somos distintos de ningún otro ser humano.
Digo, si unos doctores tienen derecho de irse en chinga a un bar a ponerse pedos a gritarle a un televisor en un juego del equipo local, nosotros también tenemos derecho a regodearnos de otros menesteres.
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