domingo, 8 de abril de 2012

De nostalgia, desayunos y chatarra funcional

Qué pedo, cabrones. Como ya se está haciendo costumbre, invité a una vieja amistad estos días para salir por ahí y hacer remembranzas de tiempos pasadps por puro gusto. Esta vez el turno fue de Mauricio tras casi 7 meses de no salir juntos.

El lugar de elección estaba muy animado para el desayuno sin tampoco estar abarrotado de gente molesta, el menú era balanceado (bueno para no romper la dieta) y la plática repleta de rants sobre lo mierda que es nuestra vida y sobre conclusiones más positivas de que en algunas cosas solo exageramos o que igual podríamos estar peor en otros menesteres. Acabando salimos a fumarnos unos cigarros (no he fumado desde Año Nuevo) y hacer más berrinches antes de irnos por nuestra cuenta. Lo más interesante es que él se acordó de última hora y me trajo mi Expansion Pak que le presté de antes de que comenzara yo mi carrera.

Al despedirnos prometimos hacer esto más seguido, y tan pronto llegué a casa saqué el Nintendo 64 rojo, el Legend of Zelda Majora's Mask y de paso le puse unas baterias AAA al Rumble Pak que le adapté a mi control de joystick renovado (se siente como recién salido de la caja). Desde ayer hasta hace una hora me la he pasado jugando una y otra vez mis juegos viejos, e incluso ahora que tuvimos comida familiar en casa mis primos más pequeños se entretuvieron conmigo jugando con mis vejestorios y viendo por sí mismos que no soy tan malo como ellos pensaban en el rollo de los videojuegos (de hecho siendo mis dominios les dí una buena paliza, jojojo).

¿Hay una imagen que pueda ilustrar esa sensación de nostalgia revivida que me ha dejado el reencuentro y los juegos de mi adolescencia? Ah sí, la hay. Así de chingón se siente revivir tiempos pasados de la juventud.


No hay comentarios: